Tíralo por el váter

¿Cuantas veces has dudado acerca de en qué contenedor tenías que tirar un residuo u otro? Pues dos cosas claras: ¡el papel de aluminio si se recicla! (hay que depositarlo en el contenedor amarillo, tal como nos indica la extensa lista que os proponemos consultar) y ¡no hay que tirar nada por el váter!

Así lo estima un grupo de trabajo de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) que ha identificado los 10 productos que los ciudadanos tiran al WC con mayor impacto:

1. Toallitas húmedas, bastoncillos y otros textiles

Las toallitas húmedas y otros textiles suponen cerca de un 18% del coste adicional para las depuradoras de una ciudad de tamaño medio. Productos presentados por sus fabricantes como “respetuosos con el medio ambiente” por ser fabricados con materias primas orgánicas pero que al desecharlas llegan a los sistemas de saneamiento tal cual se tiran, produciendo atascos y generando daños en los sistemas hidráulicos.

2. Lejía, amoniaco y ácido clorhídrico

Sustancias capaces de oxidar la materia orgánica o de matar a una persona con solo 40 ml en un litro de agua de ácido clorhídrico.

3. Fármacos, cosméticos y drogas

La Unión Europea (UE) está introduciendo limitaciones en estas sustancias, ya que, en bajos niveles, son capaces de provocar a los organismos acuáticos problemas de crecimiento, desarrollo, disfunciones sexuales y taras genéticas.

4. Pinturas y disolventes

Formados por componentes que al verterlos de forma directa pueden ser muy tóxicos. En muchas ciudades, los Puntos Verdes no cuentan con la catalogación de gestores de residuo peligroso. El ciudadano sólo puede optar a verter por el desagüe estos restos.

5. Jabones y detergentes

Sustancias formadas por fosfatos que si se vierten de forma excesiva en el agua pueden provocar el crecimiento de algas en prejuicio de otras formas de vida acuática. Los detergentes que se desechan tienen que eliminarse a través de unos procedimientos químicos muy costosos.

6. Trituradores de Basura

Son dispositivos para desechar por el fregadero los residuos orgánicos y no es que los “echemos” directamente, si no los residuos que en ellos despedazamos. Estos residuos terminan en la red de saneamiento en vez de ir al cubo de la basura, provocando la contaminación de las aguas residuales, la sobrecarga y los atascos en las depuradoras
con los sobre-costes que ello conlleva.

7. Aceites vegetales usados

Estos aceites al ser vertidos por el desagüe provocan unas “bolas de grasa” que atascan los colectores dificultando la salida de los gases dando lugar a los malos olores en las ciudades.

8. Grasas alimentarias y aceites usados de automoción

A diferencia de las anteriores, estas tienen mayor capacidad de generar obstrucciones por que se arrojan de forma sólida. Los aceites y las grasas hacen que la generación de residuos en una depuradora se multiplique por 20.

9. Pesticidas e insecticidas con cloro, azufre y sulfato de cobre

Sustancias para la desinfección de los cascos urbanos provocando las más altas tasas de emisiones a colectores y saneamientos públicos.

10. Efluentes de equipos domésticos de tratamientos de aguas

Cada vez son más los hogares que utilizan equipos para reducir la cal y otras sales en el agua de consumo público. Esto tiene un efecto negativo, ya que puede provocar un incremento en la concentración de sales con problemas en la depuración y en el vertido a los cauces del agua depurada..

Y para más info acerca de importante que puede ser una taza del váter, leed el último ejemplar de la revista Es posible, con un articulo interesantísimo acerca de “Saneamiento y Dignidad“.

A la hora de deshacerse de estos residuos, lo mejor sería emplear los sistemas habituales de reciclaje:

  • Productos y sustancias químicas peligrosas: deberían almacenarse y entregarse en un Punto Limpio (aunque en el caso de las pinturas y disolventes no cuentan con la catalogación de Gestores de Residuos Peligrosos en muchas ciudades, explica Morcillo).
  • Medicamentos: en los puntos de recogida SIGRE, ubicados en las farmacias.
  • Aceite usado: el aceite se puede reciclar y cada vez más ciudades ofrecen contenedores específicos para ello.
  • Residuos orgánicos: por un lado, se podría separar la basura que pueda compostarse; y, por otro lado, se podría poner en el cuarto de baño una papelera para unir luego al resto de basura orgánica producida en casa y depositarla en el contenedor correspondiente.
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